Comparativas y dudas

Reforma integral o parcial en Madrid: qué te conviene

Reforma integral o parcial en Madrid: qué separa una de otra, cuándo compensa cada una y qué cambia entre ambas en trámites, normativa, IVA y garantías.

Por THIASA 12 min de lectura

Casi todas las reformas arrancan con la misma duda: tocar solo lo que molesta o vaciar la vivienda entera. Elegir entre una reforma integral o parcial en Madrid no depende del presupuesto disponible, sino del alcance real de la obra: hay trabajos que no se pueden fraccionar sin acabar pagándolos dos veces, y otros que no justifican levantar toda la casa.

La diferencia tampoco la marca el número de estancias. Una obra que renueva baño y cocina puede seguir siendo parcial, y una que interviene en apenas 60 m² puede ser integral si sustituye las instalaciones y replantea la distribución. Lo que separa una de otra es hasta dónde baja la obra por debajo de los acabados.

Esta comparativa ordena los criterios que de verdad deciden: qué aporta y qué cuesta cada opción, en qué casos compensa cada una y qué cambia entre ambas en trámites municipales, normativa técnica, impuestos y garantías.

Índice

Qué separa una reforma integral de una parcial

No existe una definición legal de "reforma integral": ninguna norma española cierra ese término. En la práctica del sector, la frontera se resuelve con dos preguntas. ¿Se sustituyen las instalaciones generales de la vivienda? ¿Se replantea la distribución? Si la respuesta a ambas es no, la obra es parcial aunque afecte a varias estancias. Si es sí, es integral aunque la vivienda sea pequeña.

La normativa sí traza líneas, pero no usa esas etiquetas: habla del alcance de la intervención. La Ley 38/1999, de Ordenación de la Edificación, en su artículo 2.2.b), exige proyecto para las intervenciones sobre edificios existentes que alteren su configuración arquitectónica, entendiendo por tales las que tengan carácter de intervención total o las parciales que produzcan una variación esencial de la composición general exterior, la volumetría o el conjunto del sistema estructural, o que cambien el uso característico del edificio.

Esa es la distinción que importa de verdad: no cuántas habitaciones se tocan, sino si se altera lo que sostiene, envuelve o define el edificio. Para ver qué partidas y qué gremios entran en juego cuando la obra llega a ese nivel, está desglosado en la guía sobre qué incluye una reforma integral en Madrid.

Reforma integral o parcial en Madrid: tabla comparativa

Criterio Reforma parcial Reforma integral
Alcance Una o varias estancias concretas Toda la vivienda
Instalaciones Se aprovechan las existentes, salvo el tramo afectado Se renuevan por completo
Distribución Se mantiene Se puede replantear sin condicionantes previos
Gremios implicados Dos o tres, con solapes puntuales Seis u ocho, con secuencia obligada
Coordinación Asumible por el propietario en obras pequeñas Determinante: un retraso arrastra a todos los oficios
Convivencia con la obra Posible en muchos casos, con incomodidad acotada Desaconsejable: cortes de agua y luz en toda la casa
Plazo Semanas Meses
Trámite municipal Suele quedarse en declaración responsable si no toca estructura ni elementos comunes Más expuesta a licencia: toca distribución, instalaciones y a veces elementos comunes
Desembolso Fraccionable en el tiempo Concentrado en una sola obra
Coste por metro intervenido Más alto: los costes fijos se reparten entre menos superficie Más bajo: los costes fijos se diluyen
Riesgo de rehacer trabajo Alto si después se amplía el alcance Bajo: todo se ejecuta en el orden correcto

La fila que más gente subestima es la penúltima. Los costes fijos de una obra —protecciones, medios auxiliares, contenedor, desplazamientos de cada gremio, limpieza y repasos— se pagan igual en 12 m² que en 90. Repartirlos entre menos superficie encarece cada metro intervenido, y repetirlos en cada fase multiplica el total.

Cuándo conviene una reforma parcial

Una reforma parcial es la decisión correcta, no el plan B, cuando se cumple casi todo esto:

  • La vivienda está en buen estado de fondo. Instalaciones revisadas, sin humedades, sin desniveles y con carpintería aprovechable.
  • El problema está localizado. Un baño obsoleto, una cocina que se quedó pequeña o unos suelos gastados, sin que el resto pida intervención.
  • La distribución funciona. No hay pasillos muertos, estancias infrautilizadas ni zonas húmedas mal situadas.
  • Hay que seguir viviendo en la casa. Acotar la obra a una zona permite mantener el resto en uso, algo imposible en una integral.
  • El horizonte es corto. Si la vivienda se va a vender o alquilar pronto, la intervención puede limitarse a lo que de verdad cambia la percepción del inmueble.

El riesgo de la reforma parcial no es hacerla: es encadenarla. Tres parciales seguidas en cinco años suelen costar más que una integral, porque cada una repite los costes fijos y alguna acaba abriendo lo que dejó terminado la anterior.

Cuándo compensa una reforma integral

Hay situaciones en las que fraccionar la obra es la decisión cara:

  • Instalaciones al final de su vida útil. Si la electricidad o la fontanería van a necesitar sustitución en pocos años, alicatar encima es enterrar dinero. En viviendas antiguas es lo primero que debe revisar la visita técnica.
  • La distribución no responde a cómo se vive la casa. Mover tabiques obliga a rehacer suelos, techos, electricidad y pintura de las estancias afectadas: intentarlo por partes multiplica los remates.
  • Se mueven zonas húmedas. Trasladar cocina o baño toca saneamiento, ventilación y electricidad a la vez. Es la obra que peor tolera el fraccionamiento.
  • La vivienda está vacía. Sin nadie dentro desaparece la mayor ventaja de la reforma parcial y se pueden solapar gremios, que es donde se ganan semanas.
  • Se busca un resultado unitario. Suelos continuos, una misma altura de techos y una carpintería coherente son muy difíciles de conseguir sumando obras separadas.

Un ejemplo de hasta dónde llega el alcance cuando la obra es integral: en la reforma integral de salón con LED perimetral que THIASA tiene publicada, la iluminación indirecta obligó a proyectar el falso techo, la instalación eléctrica y la tarima como un solo conjunto. Ese tipo de resultado no se alcanza por fases.

Qué cambia en trámites, normativa e impuestos

Aquí es donde la diferencia deja de ser una cuestión de criterio y pasa a ser una cuestión de norma.

El título habilitante municipal

El Ayuntamiento de Madrid tramita mediante licencia urbanística las actuaciones incluidas en el anexo I de la OLDRUAM, y el resto de actuaciones sujetas a control municipal pueden tramitarse mediante declaración responsable. La clasificación no depende de la etiqueta ni del importe, sino de los elementos afectados. Una parcial que toca un elemento común puede exigir más trámite que una integral limitada al interior: el detalle está en la guía sobre la licencia de obra menor en Madrid, y siempre debe confirmarse con el Ayuntamiento o con un técnico competente.

El proyecto técnico

Si la intervención altera la configuración arquitectónica en los términos del artículo 2.2.b) de la LOE, hace falta proyecto. Una reforma parcial de acabados no llega ahí; una integral que toca estructura o volumetría, sí.

La instalación eléctrica

El Reglamento electrotécnico para baja tensión considera modificaciones de importancia, a efectos de la documentación exigible y de la obligatoriedad de inspección inicial, las que afectan a más del 50 % de la potencia instalada. Por debajo de ese umbral la obra sigue necesitando el certificado de la empresa instaladora para lo que se renueve, pero el expediente es distinto.

La envolvente térmica

El Documento Básico HE del Código Técnico se aplica a toda reforma, pero gradúa la exigencia según el alcance: los valores límite de obra nueva se reservan a las reformas en las que se renueve más del 25 % de la superficie total de la envolvente térmica final del edificio. En el resto, deben cumplirlos los elementos que se sustituyan, incorporen o modifiquen sustancialmente. Cambiar cuatro ventanas y cambiarlas todas no son, para la norma, la misma obra.

Los residuos de obra

El Real Decreto 105/2008 obliga al productor de residuos de construcción y demolición a incluir un estudio de gestión en el proyecto, a inventariar los residuos peligrosos en obras de reforma y a conservar cinco años la documentación de su gestión. Su disposición adicional primera exceptúa de esas obligaciones a las obras menores de construcción o reparación domiciliaria, que quedan sujetas a lo que fijen las ordenanzas municipales. Muchas parciales caen de ese lado; una integral, prácticamente nunca.

El IVA

La Agencia Tributaria admite el tipo reducido del 10 % en obras de renovación y reparación de viviendas si se cumplen tres requisitos: que el destinatario sea una persona física que usa la vivienda para uso particular, que la construcción o rehabilitación haya terminado al menos dos años antes del inicio de las obras y que el coste de los materiales aportados por quien ejecuta no exceda del 40 % de la base imponible. Si no se cumplen, se aplica el 21 % general. Ese tercer requisito es el que conviene mirar en las obras con mucho material y poca mano de obra —un cambio completo de suelos o de carpintería—, con independencia de que la reforma sea integral o parcial.

Cómo decidir en tu vivienda

  1. Parte del estado real, no del deseo. Pide una visita técnica que revise instalaciones, humedades, nivel de suelos y carpintería antes de dibujar nada.
  2. Pon fecha a lo que vas a necesitar. Si algo va a pedir obra en menos de cinco años, entra en el alcance de ahora.
  3. Comprueba si tu lista toca instalaciones o distribución. Si toca ambas, la comparación real ya no es integral contra parcial.
  4. Calcula el coste de fraccionar. Suma protecciones, escombro, medios auxiliares y repasos de cada fase, no solo las partidas.
  5. Mide el plazo contra tu vida. Una parcial se lleva en semanas; una integral, en meses. Pide el calendario por fases antes de comprometer mudanzas, alquileres o una fecha de entrada.
  6. Pide las dos propuestas desglosadas. Con el mismo nivel de detalle, comparar deja de ser una intuición. Los criterios para hacerlo están en la guía de cuánto cuesta una reforma integral en Madrid.

Preguntas frecuentes

¿Reformar por fases sale más barato que hacerlo todo de una vez?

Cada fase repite costes que en una obra única se pagan una sola vez: protecciones, medios auxiliares, gestión de escombros, desplazamientos de cada gremio y repasos finales. Fraccionar reparte el desembolso en el tiempo, que es una ventaja real de tesorería, pero no reduce el total. Y si una fase obliga a abrir lo que se terminó en la anterior, el sobrecoste se vuelve evidente.

¿Una reforma parcial necesita los mismos permisos que una integral en Madrid?

No necesariamente. El Ayuntamiento de Madrid tramita mediante licencia urbanística las actuaciones incluidas en el anexo I de la Ordenanza de Licencias y Declaraciones Responsables Urbanísticas, y el resto de actuaciones sujetas a control municipal pueden tramitarse mediante declaración responsable. Lo que decide el procedimiento no es la etiqueta de integral o parcial, sino qué elementos se tocan: estructura, fachada, elementos comunes, distribución o instalaciones. Debe confirmarse caso por caso con el Ayuntamiento o con un técnico competente.

¿Se puede cambiar solo la cocina y el baño sin tocar las instalaciones?

Solo si las instalaciones existentes admiten lo que se va a instalar. Si el cuadro eléctrico no tiene los circuitos que pide el nuevo equipamiento, o si las tuberías están al final de su vida útil, renovar únicamente los acabados deja la avería pendiente debajo de un alicatado nuevo. La visita técnica es la que responde a esta pregunta, no el plano de los muebles.

¿La garantía cubre lo mismo en una reforma parcial?

Los plazos son los mismos, pero solo alcanzan a lo que se ha ejecutado. La Ley de Ordenación de la Edificación fija diez años para los daños por vicios que afecten a elementos estructurales, tres años para los de elementos constructivos o instalaciones que incumplan los requisitos de habitabilidad y uno para los defectos de ejecución en terminación o acabado. Lo que no se toca en una reforma parcial sigue siendo antiguo a todos los efectos, incluido el de la responsabilidad.

Nuestra recomendación

En el dilema entre reforma integral o parcial en Madrid no gana una opción, gana quien acierta con el alcance. La parcial es la decisión correcta cuando la vivienda está sana de fondo y el problema está localizado. La integral compensa cuando hay instalaciones agotadas, distribución que no funciona o zonas húmedas que se mueven, porque en esos casos fraccionar solo aplaza el gasto y añade trabajo repetido.

La forma de salir de la duda no es elegir sobre plano, sino medir: una visita técnica que diga en qué estado están las instalaciones y qué obliga a qué. Consulta el servicio de reformas integrales de THIASA y pide una valoración con el alcance definido por escrito, incluido y excluido.

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Fuentes de referencia

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