Reformas

Errores frecuentes en una reforma integral en Madrid

Errores frecuentes en una reforma integral en Madrid: alcance, coordinación, seguridad, instalaciones, residuos y final de obra, y cómo evitar cada uno.

Por THIASA 16 min de lectura
Dos personas revisan un plano de distribución apoyado sobre un tablero, junto a muestras de suelo laminado y baldosas y una cinta métrica, en una vivienda en obra con la pared del fondo sin enlucir y cajas de mecanismos a la vista

Los errores de una reforma integral en Madrid rara vez son errores de obra. Son errores de encargo: cosas que no se decidieron, no se comprobaron o no se pusieron por escrito antes de que entrara el primer operario.

La diferencia con una reforma parcial es el efecto dominó. En una reforma integral todas las instalaciones de la vivienda se tocan a la vez, intervienen varios gremios en el mismo espacio y cada decisión tardía arrastra a las siguientes. Por eso el mismo descuido que en un baño cuesta una tarde, aquí cuesta semanas.

Esta guía reúne diez fallos frecuentes del alcance completo —no los de una cocina o un baño concretos—, explica qué obligación o qué condicionante técnico hay detrás de cada uno y propone una comprobación concreta.

Índice

1. Llamar integral a lo que solo es un cambio de acabados

El error de partida es definir el alcance por estancias. «Cocina, dos baños, suelo y pintura» describe un resultado visible, no una obra: no dice qué pasa con la electricidad, con el agua, con la ventilación ni con las ventanas. Y eso es exactamente lo que diferencia una reforma integral de una suma de reformas parciales.

Cuando el alcance se escribe así, las instalaciones se deciden sobre la marcha, cuando los tabiques ya están levantados y la decisión obvia es «dejarlo como estaba». El resultado es una vivienda con aspecto nuevo y entrañas de treinta años.

El alcance útil se escribe por sistemas: estructura, distribución, electricidad, fontanería y saneamiento, climatización y ventilación, carpintería interior y exterior, revestimientos. Cada uno con tres opciones posibles —se renueva, se revisa y se conserva, o se deja fuera— y las tres por escrito. La guía sobre qué incluye una reforma integral en Madrid desglosa esas partidas una por una.

Cómo evitarlo: exige que el presupuesto liste los sistemas de la vivienda, no las habitaciones, y que diga de cada uno si se renueva, se conserva o queda fuera.

2. Contratar gremios sueltos sin un responsable único

Contratar por tu cuenta al albañil, al electricista, al fontanero y al carpintero parece más barato porque elimina un margen. Lo que elimina en realidad es la figura que ordena el calendario entre oficios y responde del conjunto.

En una reforma integral el orden importa tanto como la ejecución: las rozas van antes del enlucido, el replanteo de mecanismos antes del alicatado, el falso techo después de pasar conductos. Sin alguien que imponga ese orden, cada gremio entra cuando le conviene y el siguiente rompe lo que hizo el anterior.

Hay además una consecuencia que solo aparece cuando algo falla: cada empresa garantiza su parte. Si una humedad puede venir de la fontanería o del sellado, y los contrató el propietario por separado, la discusión sobre de quién es la culpa la arbitra el propietario.

Cómo evitarlo: decide desde el principio si contratas una obra o varios trabajos, y si son varios, asume por escrito que la coordinación y la responsabilidad del conjunto son tuyas.

3. Olvidar que el promotor de la obra eres tú

Es el error menos conocido y el que más gente sorprende. En una reforma de vivienda el promotor no es la empresa: es quien decide, impulsa y financia la obra, según el artículo 9 de la Ley 38/1999 de Ordenación de la Edificación. El Real Decreto 1627/1997, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en las obras de construcción, lo define igual: «cualquier persona física o jurídica por cuenta de la cual se realice una obra».

De ahí sale una obligación concreta. Su artículo 3.2 establece que «cuando en la ejecución de la obra intervenga más de una empresa, o una empresa y trabajadores autónomos o diversos trabajadores autónomos, el promotor, antes del inicio de los trabajos o tan pronto como se constate dicha circunstancia, designará un coordinador en materia de seguridad y salud durante la ejecución de la obra». Esa es la situación habitual de una reforma integral.

El reparto se completa con dos piezas más: el artículo 7.1 encarga a cada contratista elaborar su plan de seguridad y salud a partir del estudio o del estudio básico, y el artículo 19.1 exige que la comunicación de apertura del centro de trabajo a la autoridad laboral sea previa al comienzo de los trabajos y la presenten únicamente los contratistas. Cuando el proyecto no alcanza los supuestos del artículo 4.1, el artículo 4.2 obliga al promotor a que en la fase de redacción se elabore un estudio básico de seguridad y salud.

Cómo evitarlo: pregunta antes de firmar quién asume la coordinación de seguridad y salud, con nombre y titulación, y pide copia de la designación y del plan aprobado.

4. Dar por hecho que ninguna reforma necesita proyecto

Una reforma de vivienda puede necesitar proyecto y dirección facultativa, y eso no depende de los metros cuadrados sino de lo que se toca. El artículo 2.2.b) de la Ley de Ordenación de la Edificación somete a proyecto las intervenciones sobre edificios existentes que alteren la configuración arquitectónica, entendida como las que varían la composición exterior, la volumetría o el conjunto del sistema estructural, además de las que cambian el uso característico del edificio.

Al trámite municipal le pasa algo parecido. La Ordenanza 6/2022 del Ayuntamiento de Madrid distingue las actuaciones sujetas a licencia urbanística de las que pueden tramitarse mediante declaración responsable, y el procedimiento se confirma antes de demoler, no después.

Y hay un tercer permiso que no es municipal. El artículo 7.1 de la Ley 49/1960 de Propiedad Horizontal permite al propietario modificar los elementos arquitectónicos e instalaciones de su piso siempre que no altere la seguridad del edificio, su estructura general ni su configuración o estado exteriores, y le obliga a dar cuenta previamente a quien represente a la comunidad. Si la obra toca bajantes, patios o fachada, ya no basta ese aviso. La comparativa sobre reforma integral o parcial en Madrid detalla cómo cambia cada trámite según el alcance.

Cómo evitarlo: antes de cerrar fechas, confirma con un técnico competente si la obra necesita proyecto, qué título habilitante le corresponde y si requiere acuerdo de la comunidad.

5. Dejar instalaciones antiguas debajo de acabados nuevos

Es el error que no se ve hasta años después. Renovar suelos, alicatados y carpintería sobre la instalación eléctrica, el saneamiento y la climatización de siempre ahorra en el presupuesto y encarece cualquier intervención futura, porque el nuevo acabado se interpone.

En electricidad hay además un umbral documental. El artículo 2 del Reglamento electrotécnico para baja tensión considera modificaciones de importancia las que afectan a más del 50 % de la potencia instalada. Pase o no de ese umbral, el artículo 18 obliga a que la empresa instaladora emita un certificado de instalación haciendo constar que se ha ejecutado conforme al reglamento, y a depositarlo ante el órgano competente de la comunidad autónoma para registrar la instalación. El artículo 19 añade las instrucciones de uso y mantenimiento como anexo al certificado que se entrega al titular.

Con la climatización ocurre lo mismo. El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios se aplica a las instalaciones térmicas de nueva construcción y a las que se reformen en edificios existentes, y considera reforma incluso la sustitución de un generador de calor o frío por otro de similares características. Su artículo 15 gradúa la documentación exigible: proyecto por encima de 70 kW de potencia térmica nominal, proyecto o memoria técnica entre 5 y 70 kW, y nada preceptivo por debajo de 5 kW.

Cómo evitarlo: pide que el presupuesto indique, sistema por sistema, qué se renueva y qué se conserva, y qué certificado o documentación se entregará de cada intervención.

6. Desaprovechar la única ocasión de tocar la envolvente

Las ventanas, el aislamiento y la ventilación se deciden una vez por generación. Si la vivienda está vacía y con las paredes abiertas, ese es el momento: después, mejorar el aislamiento obliga a repetir la obra de albañilería, de electricidad y de pintura que se acaba de terminar.

La normativa deja margen, pero fija un suelo. El artículo 2 del Código Técnico de la Edificación admite que en las intervenciones sobre edificios existentes se adopten soluciones que logren el mayor grado posible de adecuación efectiva cuando la aplicación plena no sea urbanística, técnica o económicamente viable, o resulte incompatible con la naturaleza de la intervención. Lo que no permite es reducir las condiciones preexistentes relacionadas con las exigencias básicas.

Hay un efecto secundario que conviene anticipar: la carpintería antigua ventilaba la vivienda sin que nadie lo pidiera. Sustituirla por ventanas estancas elimina esas infiltraciones, y si no se revisa a la vez el sistema de ventilación aparecen condensaciones en los puntos fríos. Ventanas y ventilación son una sola decisión.

Cómo evitarlo: incluye en el alcance una revisión de carpintería exterior, aislamiento y ventilación, aunque luego decidas no ejecutarla; lo que no puede pasar es no haberla valorado.

7. Cerrar el calendario sin contar lo que tarda en fabricarse

En una reforma integral el plazo no lo marca la obra, lo marca lo que se fabrica fuera: la cocina a medida, los armarios, la carpintería exterior, las encimeras medidas a plantilla, los aparatos de climatización. Son semanas que corren en paralelo solo si el pedido se lanza a tiempo.

El fallo típico es dejar esas elecciones para «cuando se vea cómo queda». Entonces el pedido se lanza tarde, la obra llega a su hito y se para con todo el equipo dentro de la casa, que es la forma más cara de esperar.

El mismo razonamiento vale para las decisiones que condicionan a otros gremios: la posición de los mecanismos, el tipo de suelo, el sentido de apertura de las puertas. Lo que preparar antes del primer día está detallado en la guía sobre cómo preparar una vivienda antes de una reforma en Madrid.

Cómo evitarlo: pide al inicio la lista de elementos con plazo de fabricación y la fecha límite de cada pedido, y trátala como parte del contrato, no como un recordatorio.

8. Cambiar de idea sin un procedimiento para valorar los cambios

Cambiar de idea durante una reforma integral es normal: la vivienda abierta se ve distinta que sobre plano. Lo que no es normal es no haber acordado cómo se valora cada cambio antes de que aparezca el primero.

Sin ese procedimiento, los cambios se hablan de palabra en mitad de la obra y reaparecen al final como un importe que nadie recuerda haber aceptado. Y funciona en los dos sentidos: también se discuten las partidas suprimidas que el propietario da por descontadas.

El mecanismo es sencillo: cada modificación se describe por escrito, se valora con precio y con efecto sobre el plazo, y no se ejecuta hasta que está aceptada. Tres líneas y una fecha bastan.

Cómo evitarlo: acuerda al firmar que ningún trabajo no presupuestado se ejecuta sin aceptación previa por escrito, y deja constancia también de lo que se elimina.

9. Tratar los escombros como si fuera una obra menor

El vaciado completo de una vivienda genera un volumen de residuos que no se gestiona con un saco en la acera. El Real Decreto 105/2008 define la obra menor de construcción o reparación domiciliaria como la «de sencilla técnica y escasa entidad constructiva y económica, que no suponga alteración del volumen, del uso, de las instalaciones de uso común o del número de viviendas y locales, y que no precisa de proyecto firmado por profesionales titulados». Una reforma integral encaja mal en esa descripción.

Las obligaciones que siguen son concretas. El artículo 5 impone al poseedor de los residuos entregarlos a un gestor autorizado, y que esa entrega conste en un documento donde figuren el poseedor, el productor, la obra, la cantidad y el tipo de residuos y el gestor de destino. El mismo artículo obliga a conservar esa documentación durante cinco años. Cuando la obra se ejecuta con proyecto, el artículo 4.1.a) añade un estudio de gestión de residuos con estimación de cantidades, medidas de prevención y una valoración del coste en capítulo presupuestario independiente.

Cómo evitarlo: comprueba que la gestión de residuos figura como partida propia del presupuesto y pide al terminar los documentos de entrega a gestor autorizado.

10. Dar la obra por terminada sin pruebas ni documentación

La obra no acaba cuando se retira la protección del suelo. Acaba cuando se ha probado lo que queda oculto y se ha recibido el papel que lo acredita, y ese es el momento en que el propietario tiene más capacidad de que algo se corrija.

Las comprobaciones razonables de un final de obra integral son pocas y concretas: prueba de estanquidad de fontanería y desagües; comprobación del cuadro eléctrico circuito a circuito, con diferenciales y magnetotérmicos; puesta en marcha de climatización y ventilación; apertura y cierre de toda la carpintería; y repaso de sellados en zonas húmedas.

A eso se suma la carpeta: certificado de la instalación eléctrica con sus instrucciones, documentación de la instalación térmica si se ha reformado, documentos de entrega de residuos, y el presupuesto aceptado con los cambios aprobados. En nuestra reforma integral de salón con iluminación LED puedes ver una obra de este tipo ya terminada.

Cómo evitarlo: fija por escrito una visita de recepción con lista de pruebas y entrega de documentación, y no cierres el último pago hasta haberla hecho.

Lista rápida para evitar errores en tu reforma integral en Madrid

  • Alcance escrito por sistemas, no por habitaciones, con qué se renueva y qué se conserva.
  • Un único responsable de la coordinación entre gremios, o la asunción expresa de ese papel.
  • Coordinador de seguridad y salud designado antes de empezar, con copia de la designación.
  • Necesidad de proyecto, título habilitante municipal y acuerdo de comunidad confirmados.
  • Electricidad, fontanería y climatización decididas antes de cerrar paredes y techos.
  • Carpintería exterior, aislamiento y ventilación valorados aunque se decida no ejecutarlos.
  • Lista de elementos con plazo de fabricación y fecha límite de pedido.
  • Procedimiento escrito para valorar y aceptar cambios y supresiones.
  • Gestión de residuos como partida propia, con entrega a gestor autorizado documentada.
  • Visita de recepción con pruebas de instalaciones y entrega de certificados.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el error más caro en una reforma integral?

Definir el alcance por estancias en lugar de por sistemas. Cuando el encargo se describe como «cocina, dos baños y pintura» y no como «qué se hace con la electricidad, con el agua, con la ventilación y con la envolvente», las instalaciones se deciden a mitad de obra, con los tabiques ya levantados. Rehacer ese trabajo cuesta más que haberlo previsto.

¿Quién responde de la seguridad en la obra de mi propia casa?

El promotor, y en una reforma de vivienda el promotor es el propietario que decide, impulsa y financia la obra. El artículo 3.2 del Real Decreto 1627/1997 obliga al promotor a designar un coordinador de seguridad y salud durante la ejecución cuando intervenga más de una empresa, o una empresa y trabajadores autónomos, o varios autónomos. Es la situación normal de una reforma integral, donde coinciden varios gremios.

¿Necesita proyecto una reforma integral de vivienda?

Depende de lo que se toque, no de los metros. El artículo 2.2.b) de la Ley de Ordenación de la Edificación exige proyecto en las intervenciones sobre edificios existentes que alteren la configuración arquitectónica, es decir, la composición exterior, la volumetría o el conjunto del sistema estructural, y también cuando cambia el uso característico del edificio. Una reforma que redistribuye por dentro sin tocar nada de eso puede no llegar ahí; una que abre huecos en muros de carga, sí. Conviene confirmarlo con un técnico competente antes de firmar.

¿Puedo contratar a cada gremio por mi cuenta para ahorrar?

Se puede, pero el ahorro suele ser aparente y las obligaciones no desaparecen: siguen siendo del promotor. Al contratar gremios sueltos nadie ordena el calendario entre oficios, nadie responde de los solapes y cada empresa garantiza solo su parte, así que un fallo en una junta de alicatado o en un paso de instalación se convierte en una discusión sobre de quién es la culpa.

¿Qué documentación debo tener al terminar la reforma?

Como mínimo, el certificado de la instalación eléctrica emitido por la empresa instaladora, con las instrucciones de uso y mantenimiento que el Reglamento electrotécnico para baja tensión exige entregar al titular como anexo; la documentación de la instalación térmica si se ha reformado; los documentos que acreditan la entrega de los residuos a gestor autorizado; y el presupuesto aceptado con todos los cambios aprobados por escrito.

Evita los errores de tu reforma integral en Madrid

Los errores de una reforma integral en Madrid se concentran en la fase en la que todavía no hay nada construido: el alcance, la coordinación, los permisos y las decisiones que condicionan a los demás gremios. Resueltas esas cuatro cosas, lo que queda es ejecución.

En THIASA visitamos la vivienda, definimos el alcance sistema por sistema y presupuestamos sobre esa base, dentro de nuestro servicio de reformas integrales en Madrid.

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